Sequías cada vez más prolongadas y lluvias torrenciales que no ayudan a recargar acuíferos se han convertido en la nueva normalidad para la entidad, advirtió la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma)

Eduardo Perales / Reportero
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El cambio climático ya no es una amenaza futura, sus efectos ya son visibles en Tamaulipas.
Sequías cada vez más prolongadas y lluvias torrenciales que no ayudan a recargar acuíferos se han convertido en la nueva normalidad para la entidad, advirtió la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma).
Humberto Calderón Zúñiga, director de Políticas para el Cambio Climático de la Seduma, señaló que el incremento en la temperatura de los océanos, derivado de la acumulación de gases de efecto invernadero, está alterando el comportamiento climático del estado.
“Nos enfrentamos a dos extremos: por un lado, sequías muy prolongadas y, por otro, lluvias tan intensas que provocan inundaciones sin dejar beneficios reales”, explicó.
Calderón Zúñiga explicó que, aunque puede parecer que en algunas zonas hay más agua, esta no llega en el momento ni de la forma adecuada.
Las lluvias intensas, lejos de contribuir a la recarga de mantos freáticos o a la captación útil, saturan el suelo, provocan escurrimientos sin control y dejan afectaciones en zonas urbanas.
“Las trombas dejan una falsa percepción de abundancia”, añadió.
El especialista advirtió que el cambio climático también ha incrementado la fuerza e intensidad de fenómenos tropicales como huracanes y ciclones.
Tamaulipas, por su ubicación geográfica en el Golfo de México, es uno de los estados más expuestos a estos eventos extremos.
Como ejemplo mencionó las recientes tormentas «Alberto» y «Barry», cuyos efectos ilustran el nuevo patrón climático mientras la primera ayudó a recuperar el nivel de las presas, la segunda llegó con suelos ya saturados, generando un mayor riesgo de desbordamientos.
